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No interrumpas cuando me estoy bañando
Este libro está haciendo llorar a madres porque no les habla desde la teoría: les habla desde el baño, desde la cocina, desde la ropa acumulada, desde el cansancio que nadie ve.
¿Quién cuida de una madre cuando todos la necesitan?
¿Cuánto de una mujer puede desaparecer antes de que alguien note su ausencia?
Sofía cierra la puerta del baño intentando salvar un pedazo de sí misma. Es madre de una niña pequeña, esposa de un hombre que se ha acostumbrado a mirar la vida desde el sofá y dueña involuntaria de todas las urgencias de la casa. Lleva demasiado tiempo sosteniendo lo que nadie parece notar: la crianza, la ropa, la comida, la casa, las emociones, las rutinas, la culpa, el cansancio.
Una tarde, mientras intenta bañarse, una interrupción simple se convierte en esa gota que colma la copa.
No interrumpas cuando me estoy bañando es un cuento ilustrado sobre la maternidad real, la carga mental, el agotamiento doméstico y la lenta violencia del día a día cuando el amor se confunde con disponibilidad absoluta.
Es una lectura corta, íntima y profundamente maternal para madres cansadas, mujeres que se han sentido invisibles dentro de su propio hogar y familias que necesitan entender que una madre también necesita cuidado, silencio, ayuda y espacio para volver a sí misma.
Con humor, ternura y una lucidez incómoda, Sarinette Caraballo Pacheco escribe sobre esas mujeres que no quieren abandonar su hogar, pero tampoco quieren seguir desapareciendo dentro de él.
Este libro incluye:
Un cuento ilustrado acompañado de ilustraciones hermosas que amplifican la emoción de la historia.
Checklists revisados por la psicóloga puertorriqueña Sharie Pagán, diseñados para ayudar a mamá a identificar y recibir el apoyo que necesita, y para orientar a papá, familiares y amigas sobre cómo apoyarla mejor.
Una historia breve, emotiva y honesta que muchas lectoras han descrito como un espejo de lo que se vive, pero pocas veces se dice.
Porque a veces una madre no necesita que le digan “eres fuerte”. A veces necesita que alguien recoja la ropa, atienda a su hijo o hija y la deje bañarse en paz. ¿Te identificas?
Este libro está haciendo llorar a madres porque no les habla desde la teoría: les habla desde el baño, desde la cocina, desde la ropa acumulada, desde el cansancio que nadie ve.
¿Quién cuida de una madre cuando todos la necesitan?
¿Cuánto de una mujer puede desaparecer antes de que alguien note su ausencia?
Sofía cierra la puerta del baño intentando salvar un pedazo de sí misma. Es madre de una niña pequeña, esposa de un hombre que se ha acostumbrado a mirar la vida desde el sofá y dueña involuntaria de todas las urgencias de la casa. Lleva demasiado tiempo sosteniendo lo que nadie parece notar: la crianza, la ropa, la comida, la casa, las emociones, las rutinas, la culpa, el cansancio.
Una tarde, mientras intenta bañarse, una interrupción simple se convierte en esa gota que colma la copa.
No interrumpas cuando me estoy bañando es un cuento ilustrado sobre la maternidad real, la carga mental, el agotamiento doméstico y la lenta violencia del día a día cuando el amor se confunde con disponibilidad absoluta.
Es una lectura corta, íntima y profundamente maternal para madres cansadas, mujeres que se han sentido invisibles dentro de su propio hogar y familias que necesitan entender que una madre también necesita cuidado, silencio, ayuda y espacio para volver a sí misma.
Con humor, ternura y una lucidez incómoda, Sarinette Caraballo Pacheco escribe sobre esas mujeres que no quieren abandonar su hogar, pero tampoco quieren seguir desapareciendo dentro de él.
Este libro incluye:
Un cuento ilustrado acompañado de ilustraciones hermosas que amplifican la emoción de la historia.
Checklists revisados por la psicóloga puertorriqueña Sharie Pagán, diseñados para ayudar a mamá a identificar y recibir el apoyo que necesita, y para orientar a papá, familiares y amigas sobre cómo apoyarla mejor.
Una historia breve, emotiva y honesta que muchas lectoras han descrito como un espejo de lo que se vive, pero pocas veces se dice.
Porque a veces una madre no necesita que le digan “eres fuerte”. A veces necesita que alguien recoja la ropa, atienda a su hijo o hija y la deje bañarse en paz. ¿Te identificas?